Notas sobre el lenguaje de género no binaries I

Quipus Privilegios Interseccionalidad Género Clase Raza DDHH Miguel Gámez

Promover la tolerancia, el respeto a la diferencia y la aceptación del otro (siempre diferente) debe ser un asunto fundamental en los aparatos escolares. La educación debe establecer, de forma clara y directa, este tipo de acciones para que no existan prejuicios basados en razas, ideologías, credos o preferencias sexuales.

 

Autor: Johan López

Profesor de Análisis y Producción del Discurso y Semiótica

Universidad Nacional de La Patagonia Austral

 

Hay un debate acerca de los usos del lenguaje de géneo no binaries (LGNB), así denominado por quienes defienden esa propuesta. Voy a señalar algunas cosas al respecto.

En primer lugar, la lengua (ya lo sostenía Saussure a principio del siglo pasado) tiene una doble condición: es mutable e inmutable. El carácter mutable se establece en el plano de los usos y apropiaciones, es decir, en el marco de la actuación/actualización (el habla). La lengua se modifica constantemente porque los usos y apropiaciones del Sistema de la Lengua son absolutamente individuales.

Cada quien, en el uso de la palabra (del Sistema de la Lengua), hace las combinatorias lingüísticas que desee para poder comunicarse; en ese sentido particular y único, la lengua (en el uso, en la acción cotidiana, en la puesta en ejecución que hacen los usuarios del Sistema… o sea, en el habla) siempre está modificándose.

Es posible (pasa con regularidad) que por usos y apropiaciones ciertos vocablos se instalen naturalmente en un marco lingüístico más amplio; cuando ello acontece, entonces la institucionalidad burocrática de una lengua (en nuestro caso, la RAE y la Gramática) admiten el vocablo y lo registran dentro de la oficialidad de la lengua castellana.

Pero hay que destacar que esa institucionalidad no es la lengua en su conjunto. Es, por así decirlo, apenas la parte “burocrática” de la lengua, pero en modo alguno sus preceptivas y normas impiden el desarrollo de las actuaciones y actualizaciones, esto es: usos y apropiaciones.

La lengua como institución social rebasa con creces a su burocracia institucional (al modo RAE o Gramática). Esto es fundamental para cualquier modificación al Sistema de la Lengua: no hay forzamientos de ningún tipo, incluso los preceptos y normativas que establece la RAE o la Gramática no “meten en cintura” al Sistema de la Lengua: no pueden regularse los usos y apropiaciones. Lo que sí se establece es un marco regulatorio genérico que, bajo ningún concepto, es una “policía de la lengua”.

La institucionalidad de nuestra lengua castellana tiene que ver no sólo con sus nueve palabras fundamentales (artículos, sustantivos, adjetivos, pronombres, adverbios, verbos, conjunciones, interjecciones y preposiciones), su sistema fonético-fonológico, léxico-semántico y gramatical.

La lengua que somos también se sedimentó a partir de una musicalidad, una estética y una estilística que le otorgan una distinción, una cierta cadencia que se fue configurando con los años. Creo hábitos lingüísticos.

Estos hábitos lingüísticos crean comunidades de usos y apropiaciones. Constituyen el núcleo-tradición de una lengua. Todo lo cual rebasa el reducto de las academias e incluso las gramáticas.

Por tanto, una lengua es también una tradición; por mucho que nos incomode esta expresión, por mucho que arrastre consigo la idea vetusta del conservadurismo; esa tradición es una verdad verificada nada más y nada menos que en nuestra literatura.

Porque nuestra lengua alcanza su clímax en las expresiones literarias; en esa asociación orgánica y a la vez sincrónica que le otorga calidez y belleza al idioma que somos. Lo cual está lejos de ser una preceptiva, una suerte de deber ser de la escritura.

Muy por el contrario, la literatura profana la palabra, el canon; se ubica en un más allá del decir convencional (por convencional que parezca una obra literaria, no lo es); hace de las palabras rubíes, “manantiales de generosidad” estética. No todos los usuarios del castellano tenemos esas habilidades estéticas desarrolladas, aunque tenemos el marco de la lengua para poder desarrollarlas.

Quienes impulsan la idea del lenguaje de género no binaries no deben impulsar ninguna idea y menos pretender algún reconocimiento de la RAE y su burocracia.

El asunto no funciona así. Lo primero que habría que ver es cómo van esos usos y apropiaciones respecto del LGNB, para lo cual estas interrogantes resultan bastante útiles: ¿Es verdad que usos como TODES, ELLES, AQUELLES o XADRES (forma no binaries que intenta superar el binarismo padres y madres) se están produciendo de forma natural? ¿Ya se están estableciendo usos y apropiaciones naturales de estas formas?

Obviemos por un momento los elementos fonético-fonológicos, léxico-semánticos y gramaticales que componen una lengua (pensemos que eso se puede hacer); igualmente tendríamos que preguntarnos: ¿Qué pasa con la musicalidad de nuestra lengua cuando emergen formas como “LES XADRES de LES NIÑES”?

No hablo de formas vanas del bien decir, como diría Pedro Salinas. Hablo de que esas formas no pueden ser sostenidas ni siquiera por las propias personas que impulsan el lenguaje de género no binaries; pues cada tanto, en su propio discurso, aparece un masculino genérico,  pongamos por caso un nosotros o un ellos… Es la lengua que somos, no la RAE, la que reclama sus dominios.

Es una tradición que nos configura, que nos marca un ADN. Desde luego que la lengua muta; no hablamos como Cervantes ni como Góngora; eso es cierto. Pero esa mutabilidad se da a razón de usos y apropiaciones, no porque haya grupos específicos que alienten esos cambios, y es precisamente allí donde está el error estratégico.

La evolución de una lengua se da de forma natural, cualquier otra forma no sólo es inútil y ociosa en su sentido lato, sino que no es constitutiva de la lengua como institución social, no como norma o preceptiva, no como modelo lingüístico-burocrático (RAE o Gramática).

Por otro lado, observo un error estratégico por parte de quienes están impulsando el LGNB: hacen campaña, proponen usos y apropiaciones (ver el libro de Rocío Gómez Pequeño Manifiesto Sobre el Género Neutro en Castellano).

Insistimos: una lengua no entra en un proceso de mutación a partir de este tipo de movimientos. Pueden, como Rocío Gómez, crear un manual para enseñar cómo se debe hablar de forma inclusiva no binaries. Todo ello resultará infructuoso al momento de no articularse de forma natural al marco de la lengua, no de la RAE o la propia Gramática.

Son los usuarios de la lengua quienes tendrán la última palabra respecto del lenguaje de género no binaries. Donde más he observado este tipo de reclamos (este es otro error, no hay que demandar nada, sino usar la lengua, poner en acción el lenguaje de género no binaries) es en Argentina; el uso de expresiones como TODES o NOSOTRES no ha tenido el mismo impacto, por tanto, la misma expansión, en otros lados.

En Argentina, por ejemplo, el uso del LGNB ha ido disminuyendo significativamente. Ahora mismo, para no hacer el desdoblamiento (humanos/humanas) y no usar el masculino genérico (y con ello poner en uso el útil concepto de economía del lenguaje), se dicen expresiones como: la humanidad para eludir la forma no binaries como les humanes. Eso es sensato.

Es decir, se asume la normatividad propia de la lengua en su versión burocrática RAE-Gramática. Este uso no sólo se articula con la lengua en su sentido más preceptivo, sino que (y es acá donde se debe hacer énfasis) se corresponde con la musicalidad de nuestra lengua, con una tradición que nos antecede y configura nuestra forma de ser en el lenguaje.

6 comentarios

  1. Milton Riquelme

    Excelente artículo para reflexionar. Y, seguramente para tomar postura, máxime cuando intentamos escribir. Me comprometo a revisar el manual de Rocío Gómez. Comparto la idea de sensatez cuando lo podemos hacer pero, otras veces no es tan sencillo, más si no somos especialistas en el área de lengua. Entiendo que este problema se agrava cuando el que escribe es por ejemplo un especialista en ingeniería necanica, seguridad en el trabajo o bien del área matemáticas. Pero bueno entiendo que se trata de un desafío propio de nuestra contemporaneidad.

    1. Miguel Gámez

      Interesante artículo para la discusión, pero sobre todo para comenzar a abrir no sólo el debate sino para nuestros propios procesos de deconstrucción, para desaprender y aprender de manera crítica.

  2. Javier

    Muy buena nota ! Mis felicitaciones!

    1. Miguel Gámez

      El autor sin duda expone sus ideas con respecto al tema. Tenemos que reflexionar acerca de sus palabras.

  3. Johan López

    Gracias por sus comentarios. Acá no se intenta, en modo alguno, señalar “el camino correcto”. Mi intención es poner en cuestión algunos elementos que considero deben ser debatidos. En todo caso, me comprometí con los editores a enviar una segunda parte de este texto. Es un tema interesante y que merece la debida atención, sobre todo en la academia.

    1. Miguel Gámez

      Esta es la intención dentro de este blog colaborativo: reflexionar y debatir. Invitadas e invitados todas y todos si desean publicar también, sólo contactarnos a través de nuestro mail para ofrecerles los criterios de publicación.

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